martes, 22 de abril de 2008

¿Qué plantea la ideología anarquista?

En sus inicios, el anarquismo era visto como un movimiento de tipo ateo, y hasta el día de hoy sigue siendo relacionado, sin embargo, no se puede demostrar de que esto sea intrínsecamente necesario, aunque no descartamos que en algunas escuelas se plantee una postura atea.

Lo que sí es real y viene directamente del pensamiento anarquista es lo que ellos consideran como una sociedad libre. Se plantea que sin un estado, la sociedad se encontraría en una situación de libertad plena para organizarse según sus propios fines y se dará paso a una sociedad más tranquila y equilibrada que la actual.

Pero para ahondar más en este tema es necesario focalizarnos en diferentes polos, los cuáles presentaremos a continuación.

Aspectos económicos, sociales y políticos.

El anarquismo, como movimiento político, se fundamenta en la no sumisión de la sociedad ante un sistema de gobierno, lo que significa que rechazan la existencia del Estado, proponiendo una especie de autogobierno y a la ampliación del término soberanía personal, con la formación de sindicatos, por lo que tampoco participan de el juego electoral y la vida parlamentaria.

Económicamente el anarquismo sigue un modelo que se configura por medio de la defensa a la propiedad privada obtenida por un acuerdo entre todos, siguiendo una normativa establecida, pero en su mayoría se basan en el respeto a la propiedad ajena y legítima de quien la trabaja siendo así está crucial para el desarrollo de la economía de autogestión. En el caso de los asociados, un anarquista será aquel que se represente a sí mismo y por sí solo ante su organización. Es aquí donde surgen conceptos como, autogestión, derecho conmutativo, autonomía, democracia directa y autodefensa.

En el ámbito social, busca la equidad así como también cuando lo hizo en sus principios al querer reivindicar la situación de pobreza por la que pasaba la mayoría de la población trabajadora del viejo continente.




Inicios y Esencia del Anarquismo


Fragmento de Historia de las ideas políticas.

De Jean Touchard.

Capítulo XVI: sección II.

En los últimos treinta años del siglo XIX el anarquismo alcanzó un éxito considerable en los medios populares y en ciertos círculos intelectuales (muy limitados) de Francia, España, Italia del Norte y Rusia.

Pero hubo muchas formas de anarquismo.

Hubo un pretendido “anarquismo” derivado de Stirner y de su vehemente exaltación del “yo único”. No ejerció casi ninguna influencia en los medios populares.

¿Es preciso mencionar el “anarquismo” de León Tolstoi? Se trata más bien de un moralismo obsesionado por el pecado y deseoso de volver, mediante la humildad, a la ley de Cristo. Casi llega, mediante un rodeo, a condenar la acción voluntaria del hombre, a rechazar las leyes, a abandonarse a un éxtasis místico.

Descartaremos también de nuestro estudio, aun mencionándolo, ese anarquismo libertario que tanto perjudicó a las doctrinas anarquistas, que predica (mediante la palabra o los actos) el asesinato (incluso no político), la unión libre (y no la comunidad de mujeres: ¡odioso comunismo!) y, en general, una perpetua instalación “fuera de la ley” (aunque sean leyes morales). Esta tendencia entra en el campo de lo pintoresco o de la psicología, no en el nuestro.

Mucho más cerca de este campo se sitúa el anarquismo nihilista y terrorista (por lo demás, más “terrorista” que “nihilista”) que sacudió a la Rusia zarista. Sin embargo, ¿merece algo más que una simple mención? En el plano ideológico, sus “héroes” adoptaron o “aplicaron”, siempre bastante confusamente, bien un blanquismo adaptado a la situación rusa, bien un “anarquismo libertario” definido en el Catecismo de un revolucionario, de Netchaiev, bien las doctrinas de la anarquía “positiva” de Bakunin (1814-1876) y Kropotkin (1842-1921).

En realidad, sólo nos interesan estas últimas doctrinas.

A) FILOSOFÍA, POLÍTICA, ECONOMÍA —El anarquismo profesado por Bakunin, Kropotkin y Jean Grave pretende ser, al tiempo, una filosofía de la naturaleza y del hombre y una ciencia total de la vida humana.

El príncipe Kropotkin, enuncia en La ciencia moderna y la anarquía sus postulados filosóficos, derivados de Spencer, Darwin, Cabanis y Auguste Comte. El universo no es sino materia en perpetua y libre evolución: existe una anarquía de los mundos. Esa anarquía de la evolución es la ley de las cosas. Pero esta ley no se impone a las cosas, sino que es su ser mismo. “La anarquía es la tendencia natural del universo, la federación es el orden de los átomos” (Bakunin). Ahora bien, dado que esa materia está animada por esa bella ley de evolución (i. e. de anarquía) inteligente, toda la historia de la materia (de la que el hombre no es más que un elemento) es una “negación progresiva de la animalidad del hombre por su humanidad” (Kropotkin). Por consiguiente, el hombre sólo sigue su propia naturaleza y respeta a la ciencia cuando obedece a esa ley de rebeldía.

Primera deducción: antiteísmo absoluto. Ni siquiera hay que demostrar que Dios no existe o que no es más que un “reflejo”: hay que sublevarse, pues el hombre no puede reconocer ninguna subordinación de su ser. “Si Dios existiera realmente habría que hacerle desaparecer” (Bakunin).

Segunda deducción: “... Rechazamos toda legislación, toda autoridad y toda influencia privilegiada, patentada, oficial y legal, aun salida del sufragio universal, convencidos de que no podría nunca sino volverse en provecho de una minoría dominante y explotadora contra los intereses de la inmensa mayoría sojuzgada” (Bakunin, Dios y el Estado). La razón de la “an-arquia” política es la misma que la del ateísmo: el hombre es bueno, inteligente y libre: ahora bien, “todo Estado, como toda teología, supone al hombre esencialmente perverso y malvado” (Bakunin).

B) CONTRA TODA AUTORIDAD.—Para los anarquistas la ilusión más peligrosa consiste en imaginar que cabe “dejar sitio” al Estado y encontrar una forma de organización del Poder que limite su maldad. Esto equivaldría a admitir la necesidad del Poder como corrección fatal de una naturaleza corrompida del hombre: ¡éste es el pecado de la teología!

Por otra parte, no se puede limitar el Poder. La democracia sigue siendo una “cracia”, la de una mayoría. ¿Y qué mayoría? No la de la masa auténtica en su espontaneidad y en su soberana libertad anárquica, sino la de los representantes, es decir, gobernantes, hombres de poder y de autoridad. Nos encontramos con una de las ideas-fuerzas que fue la verdadera “filosofía inmanente” del proletariado durante el último tercio del siglo XIX: la negativa absoluta a adherirse a toda la teoría jurídico-política del “mandato” y de la “representación”, la desconfianza absoluta, tanto en el personal parlamentario como en la mediación política.

Otra ilusión: la democracia directa. Mentira sutil: en tanto que la masa carezca de capacidad política (Proudhon), sigue siendo un intermediario entre ella y ella misma, y crea en cualquier caso un Gobierno que la dirige.

La negación llega hasta las últimas consecuencias. Los anarquistas rechazan con el mismo vigor los “Gobiernos revolucionarios”, aun siendo “provisionales”: “se hace Estado” en nombre de la revolución y, por tanto, se trabaja por el despotismo y no por la libertad. Toda revolución que se impone mediante un acto de autoridad y mediante la concentración del Poder, aun provisional, crea un Poder que se separa de las masas. El Estado “provisional” sigue descansando sobre la misma “teología” de una humanidad corrompida a la que hay que “salvar” por la vía de la autoridad.

La misma desconfianza conduce a los anarquistas a condenar a todos los partidos políticos, cualesquiera que sean, “en tanto que ambicionan el Poder” y porque tienden siempre a petrificar dentro de sí funciones de jefes.

C) ANTI-INDIVIDUALISMO.—La verdadera doctrina anarquista, aunque rechace toda autoridad, nunca ha sido una exaltación del individuo. El anarquista no es ni individualista ni aristocrático. En el anarquista no hay rastro de desprecio hacia aquello que rechaza: el anarquista no desprecia, odia.

El anarquismo es ante todo, principalmente en Bakunin, una aspiración popular. No combate por el individuo-héroe orgullosamente liberado, sino por la masa popular en su espontaneidad primera, instintiva y brotante. Las masas contra la élite.

Así se explica el papel conferido por el anarquismo a la violencia en la acción de masas. Algunos anarquistas deificarán la violencia, de la que harán un absoluto. Nada de esto existe en los grandes doctrinarios anarquistas. Si no descartan la violencia es por dos razones. Primero, porque es una de las manifestaciones de esa libertad de la naturaleza y de la vida (“El anarquismo es un radicalismo vitalista”, ha dicho acertadamente P. L. Landsberg). En segundo lugar, porque la violencia es el modo de acción de las masas, al menos en tanto que intenten hacer una revolución política antes de hacer la revolución social. ¿Por qué? Porque la revolución exclusivamente política es, o llega a ser, necesariamente burguesa, en beneficio de privilegiados (aunque sean ex proletarios): y en ese caso las masas reaccionan según su ruda naturaleza, con violencia.

D) LA REVOLUCIÓN SOCIAL.—Sobre este punto los anarquistas no “imaginaron” nada muy original. Sus perspectivas son, a grandes rasgos, las de la Primera Internacional: la emancipación económica de los trabajadores debe ser obra de los mismos trabajadores.

La acción económica de los trabajadores, la auto-organización de las masas populares (y no de la “clase” obrera) responden, según los anarquistas, a una verdadera necesidad, poderosamente sentida por las masas. Por esta razón son partidarios del cooperativismo, del sindicalismo y, sobre todo, de esas “Bolsas de Trabajo” creadas en Francia gracias a la iniciativa de Fernand Pelloutier.

El anarquismo tuvo sus desviaciones y sus aberraciones desesperadas, pueriles o sublimes (véase la conmovedora evocación de Víctor Serge: “Méditation sur l’anarchie”, Esprit, abril de 1937). Sin embargo, representa, en su esencia, una cosa muy diferente. Por un lado, fue indudablemente, el signo de una irrupción de las masas populares en la vida política en el momento en que, tras la Comuna de París y en plena agonía del zarismo autocrático, se abatía una formidable reprensión policiaca sobre el proletariado. Fue también una reacción de desesperanza de ese proletariado frente al estadio imperialista del capitalismo. El capitalismo no sólo se defiende bien, sino que contraataca, culmina. Están lejanos los sueños de liberación económica y social. No se realizarán (tal vez... ) más que a costa de un esfuerzo violento, instintivo, cuando todo el proletariado se lance en masa “fuera de la ley”. El anarquismo estaba magníficamente de acuerdo con una sensibilidad de vencidos y desesperados, a los que daba una posibilidad de dignidad. Sin embargo, sólo su inserción en la acción sindical le permitiría no acabar en un callejón sin salida.

Fuente: Touchard, Jean. Historia de las ideas políticas. Traducción de J. Pradera. Madrid: Editorial Tecnos, 1981.

Principales Ideólogos

Uno de los primeros en exponer las ideas anarquistas fue William Godwin en 1793 en su libro "Ensayo sobre la Justicia Política" a raíz del surgimiento de la Revolución Industrial. Sin embargo, como principales ideólogos del anarquismo como teoría coherente debemos mencionar:

1. Johann Kaspar Schmidt (Max Stirner)

Nacionalidad: Alemán
Fecha de Nacimiento: 1806
Fecha de defunción: 1856
Profesión: Educador y Filósofo
Su teoría anarquista se caracterizaba por su oposición tanto al capitalismo como al socialismo de estado. Aboga por una “unión de egoístas” en donde el individuo se asociaría libremente para obtener la libertad y satisfacer sus deseos. Según Stirner estas “uniones multiplicarán los medios del individuo y asegurarán su propiedad amenazada”. Lo que significa que la solidaridad es importante para frenar el poder.
La idea central del anarquismo de Stirner es pues el individualismo. Coloca al hombre primero que al Estado, la propiedad, la ley o el deber. En sus lineamientos no se incluye ninguna propuesta real para cambiar el status quo.
Entre sus principales obras tenemos; “El Yo y lo Suyo” y “El Único y su propiedad”.

2. Pierre-Joseph Proudhon

Nacionalidad: Francés
Fecha de Nacimiento: 1809
Fecha de defunción: 1865
Profesión: Filósofo político y economista
Padre del pensamiento Anarquista.
Afirma que incluir la propiedad como un derecho natural sería una contradicción porque el propietario se atribuye unas riquezas que por origen natural deberían seguir siendo comunes, pues Dios hizo la tierra y de él es la tierra. La propiedad llegaría a destruir la libertad y la igualdad al permitir que algunos individuos acaparen instrumentos de trabajo que existen limitadamente. Luego afirmaba que la propiedad en el conjunto de las funciones sociales es causa de grandes males como de bienes, es la que garantiza la libertad del individuo frente a las presiones sociales; por lo que la institución de la propiedad es una realidad antinómica, fuente de a la vez del despotismo y la libertad. Proudhon proponía no eliminar la propiedad, sino universalizarla, ya que si todos tuvieran una propiedad lograrían garantizar así la libertad.
Proudhon argumentaba que los poderes políticos tienden siempre hacia la centralización y hacia la tiranía. Proudhon quería una libertad que fuese absoluta en todas partes y para siempre, arraigada en un orden social consistente en una organización industrial en lugar de gobierno, de contratos en lugar de leyes, de fuerza colectiva en lugar de fuerza publica, asociaciones industriales en lugar de ejércitos y centralización económica en lugar de centralización política. Quería reemplazar las clases de nobles, burgueses y campesinos, o de hombres de negocio y obreros por títulos generales y departamentos especiales de la industria. Proudhon declaraba que "la verdad y la realidad son esencialmente históricas" y que "el progreso es inevitable", luego continuaba diciendo que "la ciencia y más que la autoridad, tiene la llave del futuro, y ella, más que el egoísmo es la única capaz de establecer la armonía social".
Sus obras principales son “¿Qué es la propiedad?”,"La creación del orden en la humanidad" y "El sistema de las contradicciones económicas o la Filosofía de la miseria"

3. Mikhail Bakunin

Nacionalidad: Ruso
Fecha de Nacimiento: 1814
Fecha de defunción: 1876
Profesión: Oficial subalterno en la Guardia Imperial Rusa
Para Bakunin el anarquismo supone una sociedad libre sin necesidad de gobierno ni autoridad cuyo centro de gravedad se sitúa en el trabajo, el factor de producción, sus medios y distribución. Dicha sociedad se organizaría mediante la federación de productores y consumidores (a nivel de base) que se coordinarían entre sí en confederaciones. No habría necesidad de gobiernos, sistemas legislativos, poderes ejecutivos que monopolicen la violencia, etc.
Bakunin desarrolló, anarcocolectivismo o anarquismo colectivista, una de las escuelas clásicas del anarquismo y corriente de pensamiento acerca de la economía.
Sus obras principales son “Dios y el Estado”, “The Paris Comune” y "The Idea of the State”.


4. Piotro Kropotkin

Nacionalidad: Ruso
Fecha de Nacimiento: 1842
Fecha de defunción: 1921
Profesión: Oficial del ejército y científico
Hace un análisis profundo de la condición social moderna y da una solución integral para que la sociedad futura viva en más armonía. Expone la idea del apoyo mutuo entre los individuos de manera tal que estos puedan desarrollarse y progresar armónicamente, con énfasis de que la competencia es inútil.
Sus escritos más importantes son; “El Apoyo Mutuo”, “La Conquista del Pan”, “Campos”, “Fabrica y Talleres”, “La Ciencia Moderna” y el “Anarquismo”, “Act for Yourself”, “The State: Its Historic Role”.

5. George Sorel:

Nacionalidad: Francés
Fecha de Nacimiento: 1847
Fecha de defunción: 1922
Profesión: Filósofo y periodista
Durante su formación fue un gran analista de las propuestas de Proudhon, Marx y Bergson, entre otros autores. Iniciado en el marxismo, evolucionó hasta convertirse en baluarte de las teorías del sindicalismo revolucionario francés. Su propuesta apunta que las clases proletarias son las responsables del devenir histórico. Expone los métodos que la clase obrera debe utilizar para derrocar al Estado capitalista, siendo la huelga general el motor principal para paralizar la vieja estructura estatal, utilizando los sindicatos. A lo largo de su trayectoria escribió algunos trabajos como "Système historique de Renan", "L´avenir socialiste des syndicats", "Defensa de Lenin" y "Reflexions sur la violence". Éste último se acerca más a la imagen popular del manual anarquista, pues en ella se examinan detalladamente los diversos métodos mediantes los cuales la clase obrera pueda socavar y derrotar al Estado capitalista. Sorel estaba dispuesto a utilizar los sindicatos existentes como instrumento de la revolución, dando origen al término anarcosindicalismo, (Movimiento sindical de carácter revolucionario y orientación anarquista, Real Academia Española).

6. Emma Goldman
Nacionalidad: Lituana
Fecha de Nacimiento: 1869
Fecha de defunción: 1940
Fue líder del movimiento anarquista en Estados Unidos y colaboró estrechamente con el anarquista polaco Alexander Berkman. Después de criticar al gobierno en numerosos discursos, fue arrestada y encarcelada en la ciudad de Nueva York en 1893 acusada de incitación a la rebelión. Tras ser puesta en libertad en 1894, se trasladó a Europa, donde ofreció varias conferencias. Regresó nuevamente a Estados Unidos para exponer sus ideas, y desde 1906 hasta 1917 editó y publicó Mother Earth (Madre Tierra), una revista anarquista mensual. Entre sus obras cabe destacar "Anarquismo y otros ensayos" (1911) y su autobiografía "Viviendo mi vida" (1931).